ABOUT

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"I think if there is something that remains in my work as a photographer is a high degree of risk that I assume responsibly. I feel that the images that I want are built in my head in an unconscious way, and that seduces me. Then I realize the impossibility of these visual ideas and I cling more to them until they can be materialized".

With a fixation in the human body as a raw material for the realization of his projects, Alejandro Annicharico produces photographs that banish us from reality and take us into parallel worlds. The visual allegories produced, dissect men and women’s flesh to the delight of the photographer and the viewers. Singular objects and deliberate gestures try to tell us something through an indecipherable game that confronts us in every photograph. Somehow, Annicharico is laughing at the human condition and social inventions that constitute its environment.

What Annicharico proposes is not a random mutation; these “static” bodies, arranged in an ornate setting, are the product of visual ideas that pursue the photographer. He makes and remakes the images in his mind until they are produced. The image - of course - only ends up being (in the aesthetic sense of “being”) in this intimate space where artist, camera and object-subject to photograph converge. Annicharico achieves a kind of human objectification that is seductive and engenders a fetishist force.

Thus, in his photographs, the portrait has a leading roll, but not in the category of representing individuals, Annicharico wants to see us all portrayed through that “objectifying” image treatment. His work is an approximation to other material forms, where the bodies achieve the inert, they solidify to be at the height of objects and garments made for dramatization. There is a drama in these “characters” which is petrified by the exploits of the photographer. Annicharico is obsessed with a contemporary form of surrealism, with contemporary signs which are anchored in other historical temporalities and - essentially - in non-existent spaces. In his projects inhabits a kind of melancholy, even with the artificiality that his images contain.

By: Erika Martínez - Curator


"Creo que si hay algo que permanece en mi trabajo como fotógrafo es un alto grado de riesgo que asumo con responsabilidad. Siento que en mi cabeza se van construyendo las imágenes que quiero hacer de una forma inconsciente, eso me atrae. Luego me doy cuenta de la imposibilidad de esas ideas visuales y me aferro más a ellas, hasta que las materializo".

Con una fijación en el cuerpo humano como materia prima para la realización de sus proyectos, Alejandro Annicharico hace fotografías que nos sacan de la realidad y nos adentran en mundos paralelos. Alegorías visuales producidas disecan la carne de hombres y mujeres para el deleite del fotógrafo y de los espectadores. Objetos singulares y gestos premeditados intentan decirnos algo a través de un juego indescifrable al que cada fotografía nos enfrenta. De alguna manera, Annicharico se está riendo de la condición humana y de los inventos sociales que constituyen su entorno.

Lo que propone Annicharico no es una mutación surgida de la nada; esos cuerpos “estáticos” dispuestos en un escenario ornamentado, son el producto de ideas visuales que persiguen al fotógrafo. Él hace y rehace las imágenes en su mente hasta el momento de la producción. La imagen – por supuesto – sólo termina siendo (en el sentido estético del “ser”) en ese espacio íntimo donde convergen artista, cámara y objeto-sujeto a fotografiar. Annicharico logra una especie de cosificación de lo humano que resulta seductora y que engendra una fuerza fetichista.

Así, en sus fotografías, el retrato es protagónico, pero no aparece en la categoría de representación de individuos, Annicharico quiere vernos a todos retratados a través de ese tratamiento “cosificador” de las imágenes. Sus montajes son aproximaciones a otras formas materiales, donde los cuerpos alcanzan lo inerte, se solidifican para estar a la altura de los objetos y las prendas hechas para su teatralización. Hay un drama en esos “personajes” que está petrificado por las hazañas del fotógrafo. Annicharico está obsesionado con una forma contemporánea del surrealismo, con los signos del presente que se anclan en otras temporalidades históricas y – esencialmente – en espacios inexistentes. En sus proyectos habita un cierto tipo de melancolía, aún con el carácter artificioso que contienen sus imágenes.

Por: Erika Martínez - Curadora